Diversas tradiciones remontan la francmasonería a la construcción de las pirámides, a la construcción del Templo de Salomón en Jerusalem o a los antiguos misterios de Egipto y Grecia. Se la puede vincular a las corporaciones de constructores, desde los collegia grecorromanos a los constructores de catedrales medievales.
Como todas las asociaciones profesionales, esas corporaciones poseían secretos del oficio que transmitían a sus miembros, secretos sobre operaciones manuales, habilidades y distintas sutilezas. A esto se añadía para los maestros de obras todo el arte de la Geometría.
Lo que está fuera del Tiempo y de la Materialidad es totalmente extraño al espiritu de la mayoría de los masones. No hay ninguna necesidad de secreto en la vida de las Obediencias Masónicas contemporáneas.
En los lugares en que iniciaban una obra para trabajar en ella, los albañiles (maçons) encontraban alumnos, los Aprendices, formados en la Logia del lugar, que no se limitaba a un taller, sino que servía también como emplazamiento para el descanso, la enseñanza y el intercambio de ideas.
Cuando llegó el tiempo en que las corporaciones de albañiles perdieron su principal razón de ser a causa de las transformaciones económicas y sociales admitieron a miembros honorarios, llamados Masones Aceptados, por oposición a los albañiles o masones profesionales, es decir, masones operativos.
Así poco a poco, a través de una lenta evolución, las Logias operativas se transformaron en sociedad de pensamiento y las ceremonias iniciáticas transfirieron su simbolismo del plano material al plano intelectual.
La Logia se reúne periódicamente y la asistencia a sus reuniones es de la máxima importancia para sus miembros. Estos se tratan como hermanos y se deben ayuda mutua.
Respetando la libertad de cada uno y reconociendo la pluralidad de caminos, entendemos que para poder participar de esta Tradición y de este tipo de formación especulativa, los candidatos a la masonería deben ser personas de más de 21 años de edad, de buenas costumbres, libres, capaces de una cierta disciplina, responsables, deseosos de mejorarse personalmente, y de hacer presentes en la sociedad los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
La Masonería se adhiere plenamente a la legalidad democrática de nuestro país, y todo masón está obligado a vivir los valores constitucionales con ejemplaridad.
En Logia, no se puede disputar de política ni de religión.